jueves, 29 de noviembre de 2012

Una Noche en Ben Iehuda




Una Noche en Ben Iehuda

Por Lea Shemtov

Esta historia ocurrió un sábado de noche común y corriente hace poco.

Estaba sentada charlando con mis amigas en la calle de Ben Iehuda en Ierushalaim. Entre toda la gente que llenaba la calle, había muchos mendigos que caminaban y pedían dinero. Uno de ellos se me acercó, y moviendo su mano, decía "Tzedaká, Tzedaká...". Mi primera reacción no fue en darle, no tenía ganas. Pero al pensarlo otra vez, pensé: en realidad, ¿qué excusa tengo? No me cambia nada darle algunas monedas, y no tengo ninguna razón para no hacerlo. Saqué mi billetera y le di dos shekalim. El mendigo se puso feliz, y continuó su camino. Yo, también, me alegré, en darme cuenta que mi Mitzvá chiquita valió la pena.

De repente, se me acerca otro tipo, con unos veinticinco años, y me pregunta si hablaba inglés. Ya que no es mi cosa favorita hablar con extraños, le contesté, "¿Qué precisas?"

“No preciso nada,” dijo. “Y en realidad, tú vas a beneficiarte de esto.”

Yo tenía cero interes, y casi ni le presté atención a lo que me decía. Pero empezó a hablar, y me dijo:
“Vas a pensar que soy raro y loco, pero, en verdad, tengo algo interesante para contarte. Hace una semana dejé con mi novia y fue muy feo. Es por eso, que quiero deshacerme de todo lo que me recuerda a ella, incluso en el más mínimo. Yo le había comprado un regalo, pero no llegué a dárselo, y ahora, no sabía qué hacer con él. Pensé y pensé hasta que me decidí.  Me dije a mi mismo, ‘la próxima persona que veo dar Tzedaká, recibirá este regalo, porque él o ella se lo merecerá por su bondad.’ Estuve caminando por aquí, y, finalmente, encontré la persona con quien cumplir mi promesa. Eres tú.”

Cuando terminó de hablar, sonrió y puso una bolsa roja y arrugada con algo dentro, en mi regazo y se fue. Me asusté, entrenada como estamos de sospechar de cada paquete no identificado. Tiré el paquete y me levanté para irme a buscar un policía.

Se dio cuenta y volvió hacia nosotros. Levantó el paquete, abrió la bolsa y sacó una caja. En la caja había un flamante par de auriculares muy caros.

Si bien la noche empezó como una noche común y corriente, terminó siendo una de las experiencias más increíbles de mi vida. Sentí que D-os me estaba mandando un mensaje personal.

Sólo en Israel pasan estas cosas....

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La Providencia Divina y el Libre Albedrío



La Providencia Divina y el Libre Albedrío


Preceptos y Conceptos del Judaísmo

Por el rabino Eliezer Shemtov 

Una de las preguntas interesantes que surge cada tanto es cómo se puede conciliar el hecho de que D-os dirige todo con el hecho de que el hombre es juzgado por sus acciones porque tiene el libre albedrío para elegir entre hacer el bien y hacer el mal.

En otras palabras: ¿Quién tiene la última palabra en cuanto a las acciones del hombre, D-os o el hombre?

Según las enseñanzas del Baal Shem Tov, la Providencia Divina controla absolutamente todo lo que ocurre en el mundo, hasta el acontecimiento más aparentemente insignificante como la caída de una hoja del árbol. Para D-os, que es infinito, no hay cosas grandes y cosas chicas; todo es igualmente significativo. A tal punto es el control que como consecuencia de ello se entiende que todo lo que uno ve o escucha contiene un mensaje para él o ella, ya que no existen las casualidades; es todo por causalidad. Si veo o escucho algo es porque D-os lo coordinó de esa manera. Quiere decir, entonces, que hay un propósito por el cual me hizo ver o escuchar lo que vi o escuché.

Nuestros sabios señalan que el que se enoja está considerado como si adorara ídolos (
Talmud, Shabat, 105b, Mishné Torá, Deot 2:3). ¿Por qué? Porque si me enojo con alguien por el daño que me causó estoy implicando que esa persona tiene un poder de decisión independiente de D-os. Sería una especie de idolatría atribuir fuerzas independientes a algo o a alguien fuera de D-os.

¿Qué hacemos entonces con el libre albedrío? Si no debo enojarme con alguien porque, en definitiva, no es el responsable último de mi sufrimiento, sino D-os, ¿debería ser pasivo y dejar que me agredan sin defenderme o buscar la justicia?

Antes que nada cabe señalar que la Torá nos encomienda defendernos ante el peligro, buscar curarnos en caso de enfermedad, D-os libre y guarde, y buscar restitución en caso de que alguien haya hecho daño personal o económico. El hecho de que todo viene de D-os no quiere decir que hay que aceptar todo pasivamente, sino que D-os nos manda situaciones aparentemente adversas para que intentemos corregir o superarlas. Pero hay que entender: Si D-os es Quien decide todo lo que sucede en el mundo, ¿qué responsabilidad tiene el hombre por sus acciones?

Una explicación interesante al respecto es la siguiente:

Si bien D-os define todo lo que pasa en el mundo, no define quién lo va a ejecutar.

O sea, hasta que D-os no decrete que uno debe perder $50, no hay nada ni nadie que lo puede hacer perder. Pero una vez que D-os decretó que fulano debe perder ese dinero, todos tienen ahora la posibilidad de elegir ser el instrumento por medio del cual el dinero se va a perder. El que roba está en infracción porque D-os nos prohibió robar, pero no es el causante de la pérdida, ya que si nadie hubiese optado por robarle los $50, los perdería por otro lado. Aún así, el damnificado tiene el derecho y obligación de recuperar por la justicia lo que es suyo, como mencionamos anteriormente.

¿En qué se basa esta explicación?

La Torá (
Génesis 16:7-20) nos cuenta cómo D-os hizo el Pacto entre las Piezas (Brit bein habetarim) con Avraham. Una de las cosas que le dijo en ese momento fue que sus descendientes iban a ser oprimidos durante 400 años por medio de un pueblo ajeno, y al finalizar ese período D-os juzgará al pueblo opresor y los judíos saldrán con mucha riqueza.

Cabe preguntarse: Si D-os ordenó que el pueblo judío debería ser oprimido por medio de los egipcios, ¿por qué juzgar y castigarlos después?

Una de las explicaciones es que si bien D-os decretó que el pueblo egipcio iba a oprimir al pueblo judío, no definió cuál egipcio específico iba a hacerlo. Cada egipcio que tomó parte en la opresión lo hizo porque eligió hacerlo por libre albedrío y por lo tanto era responsable por sus acciones. No podía eximirse diciendo que estaba simplemente “acatando órdenes”...

“¿A dónde vas?”

Otra manera de resolver la contradicción es que D-os lleva a cada uno a dónde puede y debe hacer algo y está en uno optar por cumplir su misión o no.

Cuentan de un judío que estaba en camino a la sinagoga una mañana, cuando el gobernador pasó en su carro, y le pregunta: ¿A dónde vas?

“No sé,” respondió.

“Guardias, ¡llévenlo a la carcel!” ordenó el gobernador.

Cuando llegó el juicio el gobernador explicó el motivo de su indignación. “Yo, el gobernador, te pregunto ‘¿a dónde vas?’ ¿y me contestas que no sabes? ¡Qué insolencia!”

“Le dije la verdad, su señoría. Yo estaba en camino a la sinagoga cuando de repente me encontré en la cárcel. Yo sabía a dónde quería ir, no sabía a dónde iba...”  

La Omnisciencia Divina

Hay otra pregunta relacionada al tema: Si D-os sabe todo lo que va a pasar en el futuro, ¿no implica esto que el hombre ya está “preprogramado” y no puede elegir, ya que si pudiera elegir, cómo sabe D-os con certeza qué va a elegir llegado el momento de decisión?

El Rebe explica el tema de la siguiente manera.

El saber de antemano no afecta la decisión posterior. Imaginate alguien que puede ver el futuro y ve lo que alguien va a decidir. Esto no afecta su poder de decisión. Del mismo modo, saber lo que uno va a elegir no impide su libertad de acción. En términos científicos podríamos decir que lo opuesto al libre albedrío no es el conocimiento previo, sino la compulsión, ya que el conocimiento no implica compulsión, como vemos con el conocimiento del pasado, y no influye en el libre albedrío.

También hay que tomar en cuenta que D-os está por encima de los límites del tiempo. Para Él, el pasado, presente y futuro es todo uno. Para D-os, ver el futuro es como para nosotros ver el pasado. Así como saber lo que pasó no afecta lo ocurrido, del mismo modo saber lo que pasará no lo afecta.

¿Por qué Le importa?

Si D-os es Todopoderoso, ¿por qué nos pide que hagamos determinadas cosas? ¿En qué Le cambia? ¿Acaso necesita nuestra ayuda? ¿No puede hacer lo que quiere solo?

Una de las respuestas es que el motivo por el cual D-os creó al mundo fue para generar bondad. Es posible hacer bondad únicamente si hay algún otro con quien hacerla. La mayor bondad que puede hacerse para con alguien es darle utilidad. D-os nos pidió una cantidad de cosas para que podamos ser útiles.

En otras palabras, D-os quiso “necesitar” nuestro aporte. D-os creó la materia prima y nos dio el mandato de desarrollarla y utilizarla para el fin por el cual la creó. Cuando cumplimos con Su pedido nos transformamos en Su socio en la Creación.

Así que, ¡manos a la obra!


Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

domingo, 25 de noviembre de 2012

jueves, 22 de noviembre de 2012

Yíjud



Yíjud[1]

Preceptos y Conceptos del Judaísmo
Por el rabino Eliezer Shemtov

Muchos creen que la ceremonia de la Jupá termina cuando el novio rompe el vaso en recordación de la destrucción del Templo de Jerusalén. En realidad, hay un paso más que se da luego de salir de  la Jupá, lejos del público, pero delante de dos testigos. Ese paso por medio del cual se finaliza la formalización del matrimonio está denominado: Yíjud. Yíjud quiere decir “encierre”. El novio y la novia entran a solas a un cuarto, cierran la puerta con llave y permanecen adentro durante unos minutos.

¿A qué se debe?

Según las normas halájicas está prohibido que un hombre y una mujer se encuentren en un espacio cerrado a solas, salvo si son cónyuges, hermanos[2], padres con hijos o abuelos con nietos.

Originalmente, la prohibición se aplicaba únicamente a un hombre y una mujer que no les estaba permitido casarse entre sí, como, por ejemplo, un hombre y una mujer casada con otro. En la época del rey David, a raíz de las circunstancias que llevaron a la violación de Tamar por medio de Amnón, el Sanhedrín amplió la prohibición para incluir también a los solteros.

Al encerrarse en un espacio privado delante dos testigos los novios manifiestan que están casados.

Tres motivos

Hay tres motivos por la prohibición de Yíjud:

  1. Para evitar que la relación se descontrole, tanto por seducción como por violación;
  2. Para evitar la sospecha de impropiedad;
  3. Estar a solas en un lugar inaccesible a los demás en sí ya es un acontecimiento íntimo prohibido, aun sin llegar a mayores.

¿No será algo exagerado prohibir que un hombre y una mujer estén a solas? ¿No se confía en la disciplina personal y en los valores de la gente? Y si son religiosos, ¿no alcanza con su temor a D-os para evitar la transgresión?

La Torá conoce muy bien la naturaleza humana y respeta la fuerza que tienen sus instintos.

Nuestros sabios ya declararon en el Tamud[3] hace miles de años: Ein Apotropos Learaiot, o sea que no hay ninguna garantía personal contra el instinto sexual. Hasta los sabios más grandes y de carácter intachable respetaron y respetan las normas de Yíjud.

El Talmud trae varias historias para demostrar como nadie puede considerarse inmune, entre los cuales compartimos la siguiente[4]:

Hubo un grupo de mujeres jóvenes que fueron rescatadas de cautiverio. Fueron llevadas al altillo de Amram Jasida y sacaron la escalera para que nadie tenga acceso a ellas.

Pasó Amram Jasida y justo pasó por la ventana una de ellas cuya cara iluminó la casa. Quiso subir (a seducirla). Agarró la escalera y a pesar de que normalmente se precisaba diez hombres para moverla, la corrió solo. Cuando estaba por la mitad de la escalera recapacitó y empezó a gritar: “¡Hay un incendio en lo de Amram!”.

Vinieron sus colegas a ayudarlo a apagar el incendio y vieron de qué se trataba (que estaba refiriéndose al incendio en su corazón).

“Nos avergonzaste,” dijeron.

“Más vale pasar vergüenza en este mundo, que pasarla en el mundo venidero.”

Históricamente

Un ejemplo muy conocido de las consecuencias de Yíjud está en la propia Torá. En la historia de Iosef (José) leemos que llegó a la casa de sus patrones cuando solamente la esposa de su patrón estaba. Ella lo quiso seducir y logró escaparse de sus manos. De todas maneras ella lo acusó de haberla violado y como consecuencia Iosef fue llevado preso. Nuestros sabios nos enseñan que, de hecho, Iosef estaba a punto de ceder a ella cuando vio la cara de su padre, Iaakov, y esto le dio la fuerza para poder vencer a su instinto y escapar.

En la actualidad

En los EEUU hay un escándalo ahora con quien fuera hasta hace muy poco uno de los generales más importantes en el ejército de los EEUU. Tenía una disciplina personal de hierro, comandaba decenas de miles de soldados, pero no pudo controlarse a sí mismo cuando fue puesto a prueba en este tema... Por otro lado, hay otro general a quien se lo acusa de lo mismo pero se está defendiendo señalando que nunca estuvo a solas con la mujer en cuestión.

Temor al hombre

Cuando el gran sabio, Rabí Iojanan ben Zakai estaba por fallecer reunió a sus alumnos a su lecho.  El Talmud nos relata las reflexiones personales que compartió con ellos ante su inminente fallecimiento.

“Bendíganos, Maestro,” pidieron.

“Ojalá que su temor a D-os sea igual que su temor al hombre,” respondió.

“¿Nada más que eso?” preguntaron.

“Claro,” dijo Rabí Iojanan. “Ojalá fuese por lo menos así. Fíjense, que cuando uno peca dice ‘que nadie me vea’”[5]. Si supiera que hay posibilidad de que la gente se entere de sus acciones, no las haría, por más que sepa que D-os siempre está vigilando…

Esa es la fundamentación de la prohibición de Yíjud. Al saber que cualquiera puede entrar en cualquier momento, sin anunciarse, uno no se anima hacer lo que se animaría con la puerta cerrada.

Controlando al instinto

Todo lo antedicho es para evitar provocar al instinto.

¿Qué pasa si uno ya tiene el instinto encendido?

Enseñaron en la academia de Rabí Ishmael: “Si este ‘desgraciado’ se metió contigo, llévalo a la casa de estudio de Torá. Si es fuerte como una piedra se pulverizará y si es fuerte como el hierro se partirá.”[6]

“Creé al instinto,” dice D-os “y creé a la Torá como su ‘condimento’. Si se dedican al estudio de la Torá no se entregarán en sus manos”[7].

Así como un condimento le da el gusto a la comida cruda, del mismo modo el estudio de la Torá sirve para “condimentar” al instinto. Le da el gusto justo. El judaísmo no condena al instinto humano; lo ve como algo en estado crudo que necesita ‘condimentarse’, y desafío está en canalizarlo correctamente. Es el estudio de la Torá lo que le da a uno la fuerza para combatir su instinto.

Internet

Según muchas autoridades halájicas contemporáneas, las precauciones de Yíjud deben aplicarse también a “espacios íntimos” virtuales que la Internet facilita. Abundan historias y ejemplos muy tristes que demuestran la sabiduría de dicha postura.




[1] La “Y” en este caso sustituye la letra hebrea “Iud”, y es pronunciada como pronuncian la “y” en Centroamérica, (como la “y” de Yerushalaim).
[2] Vea los detalles en Kitzur Shuljan Aruj, Cap. 152
[3] Talmud, Nidá, 30b
[4] Talmud, Kidushin 81a
[5] Talmud, Berajot, 28b
[6] Talmud, Sucá, 52b
[7] Talmud, Kidushin, 30b


Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

lunes, 19 de noviembre de 2012

En Homenaje al Rabino Aharón Stawsky, Z”L


En Homenaje al Rabino Aharón Stawsky, Z”L

Por el rabino Eliezer Shemtov

En la víspera de Sucot, en plena preparación para la Fiesta de Alegría nos llegó la noticia estremecedora del fallecimiento repentino de nuestro amigo, Aharón Péretz Stawsky, Z”L.

No hay cómo explicar por qué sucedió y no hay palabras que pueden expresar adecuadamente el dolor que nos causó a todos quienes lo conocimos.

Escribí un homenaje en su momento y se puede ver aquí: jabad.org.uy/1979691

Quisiera ampliar el homenaje compartiendo aquí una anécdota que ocurrió en el año 1987 y en la cual Aharón, z”l, participó.

Resulta que ese año Sucot empezaba el domingo de noche y los Arbaat Haminim que habíamos encargado estaban previstos llegar antes de Shabat para poder distribuirse en tiempo y forma. Efectivamente llegaron al Uruguay el viernes por medio de un servicio de courrier, pero no lograron liberarlos de la Aduana antes de Shabat. “El lunes, a las 8 de la mañana, se los podremos entregar en nuestra oficina en Ciudad Vieja,” nos avisaron.

No me dejó muy tranquilo, pero no tenía más remedio.

El lunes de mañana madrugamos y salimos caminando hacia la Ciudad Vieja a buscar la encomienda. Me acompañaron tres jóvenes, entre ellos, Aharón.

Cuando llegamos a la oficina en la Ciudad Vieja nos informaron que todavía no tenían el paquete. Ahora sí que estábamos en crisis. ¿Cómo hacer sin los Arbaat Haminim en Sucot?

Salimos de la oficina, me reuní con mis compinches y elaboramos un plan.

Entramos nuevamente y le dijimos al empleado del courier que si en media hora no nos entregaban la encomienda iba a ver algo que nunca vio en su vida…

Llegó la hora y no supo decirnos cuándo nos iba a entregar el paquete prometido.

Ahí pusimos el plan en acción. Empezamos a bailar y cantar Vesamajta Bejagueja en la vereda justo en frente de la oficina. Durante media hora, sin parar. Era la hora pico cuando todos llegaban a sus oficinas…

A la media hora apareció el gerente. “Bailan muy lindo,” dijo. “Peero pueden bailar en la esquina en vez de aquí en la puerta?”

“Seguiremos bailando y cantando hasta que nos entreguen el paquete prometido,” le contestamos. “El hombre se interesó en saber de qué se trataba y por qué era tan importante. Le explicamos y dijo: entiendo el tema. “Les prometo que antes de mediodía se lo entregaremos dónde uds. quieren,” dijo. “Pueden irse tranquilamente.” Nos transmitió confianza y le pedimos que nos entregue el paquete en la Kehilá. Fuimos a  hacer Tefilá en la Kehilá y a mediodía llegó el paquete. Nuestra alegría fue inmensa. Repartimos los juegos entre los cuatro y cada uno fue a otra parte de Montevideo a entregarlos a la gente que los estaba esperando…

¿Cómo fue que se nos ocurrió semejante manera de lograr destrabar el problema?

Fue el año 5748, cuyas letras hebreas forman la palabra Tismaj (alégrate) y Tesamaj (alegrar a otros). El Rebe había hablado en varias ocasiones sobre el hecho que la energía especial del año fuera la alegría.  Todos los obstáculos que se presentan se podrá superar por medio de la alegría.

Pusimos la enseñanza en práctica y se ve que funcionó.

Nunca me olvidaré de esa escena. Nunca nos olvidaremos de Aharón.

Que su alma descanse en paz.



sábado, 17 de noviembre de 2012

El Amor

Preceptos y Conceptos del Judaísmo
Por el rabino Eliezer Shemtov

El Amor


Sara le pregunta a su esposo: “¿Me seguis amando?”

“Pero por supuesto. ¿Por qué la duda?”

“Porque nunca me lo decis...”

“Mira, te dije que te amaba cuando nos casamos hace 25 años. Hasta que no te diga que cambié de opinión, sigue vigente....”

El amor es una de las necesidades más básicas que el ser humano tiene, tanto para recibirlo como para darlo. Veamos qué nos dice el judaísmo al respecto.

No hay que confundir el amor con el deslumbramiento. El amor es el resultado de la abnegación, mientras que el deslumbramiento es la expresión máxima del egocentrismo y narcisismo. El deslumbramiento es lo que le pasa a uno; el amor, en cambio, es el resultado de mucho trabajo personal.

Hay distintos tipos de amor: el amor entre padres e hijos, el amor entre hombre y mujer, el amor entre hermanos, el amor entre amigos, el amor a D-os. Si bien la dinámica de cada tipo de amor es diferente, hay un común denominador a todos: la búsqueda de la cercanía y la unión y la dedicación al bienestar del otro.

El amor condicional e incondicional

Nuestros sabios (
Pirkei Avot, 5:19) contrastan dos tipos de amor: el amor condicional, que no perdura, y el amor incondicional, que perdura.

El ejemplo que dan para ilustrar el amor condicional es el amor entre Amnón y Tamar y el ejemplo que dan para ilustrar el amor incondicional es el amor entre David y Iehonatan.

¿De qué se tratan los ejemplos mencionados?

Amnón y Tamar eran dos hermanos por parte de su padre David. Amnon se “enamoró” de Tamar hasta que terminó violándola, luego de lo cual Amnón cambió de actitud y la odiaba con más intensidad que el amor con el que la amaba antes. Iehonatan fue hijo del primer rey de Israel, el Rey Shaúl, y designado heredero al trono. David era un rival que terminó reemplazando al rey Shaúl. Shaúl odiaba a David porque lo vio como usurpador y aun así su hijo Iehonatan amaba a David.

Es interesante analizar dichos ejemplos. En el caso de Amnón y Tamar, el amor nacido por el interés específico que Amnón tenía para con Tamar opacaba el amor natural y desinteresado entre hermanos. Al estar atraído a ella sexualmente, convirtió el vínculo desinteresado en uno de interés. Al realizar su deseo para con ella, ya no le interesó más. La “amaba” sólo porque le servía; era meramente un medio para satisfacer su apetito sexual. No la amaba a ella como persona, sino como objeto utilitario. En cambio en el caso de David y Iehonatan, lo natural era que Iehonatan odiara a David por la amenaza al trono que representaba. No obstante amó a David por quien era; no por lo que le iba a aportar.

Hete aquí la definición del verdadero amor: valorar al otro más allá de lo que puede hacer por uno.

50% de divorcios

Me viene al recuerdo una pregunta muy interesante que hizo el Rabino Iosef Bittón a un grupo de parejas jóvenes sobre el tema del matrimonio. Más de 50% de matrimonios terminan en divorcio, señaló. ¿Cuántas de estas parejas pensaba en divorciarse cuando se casaron? Seguramente ninguno, ya que estaban todos “enamoradísimos” cuando decidieron casarse. ¿Cómo se explica, entonces, que tantos matrimonios terminan fracasando?

Aparentemente es fácil casarse pero no es tan fácil seguir casado. Para seguir casado hay que entrar a la relación matrimonial correctamente.

¿Cuál es la manera “correcta”?

El primer casamiento sobre el cual la Torá nos cuenta es el de nuestro patriarca, Isaac, con nuestra matriarca, Rivká. Dice que “Itzjak se casó con Rivká y la amaba”. No dice que primero se enamoró y luego se casó, sino al revés.

¿Qué nos enseña esto?

Una de las enseñanzas es que el verdadero amor es la consecuencia del matrimonio y no necesariamente su causa. Uno no puede amar realmente hasta no conocer a la otra parte y recién la conoce realmente luego de estar casado.

¿Cómo decide uno casarse, entonces, si el amor recién aparece después?

Generalmente se entiende que la familia es la consecuencia del amor entre un hombre y una mujer. Se enamoran y quieren vivir su vida juntos y, como resultado, nace una familia. En ese escenario toda la carga del vínculo descansa en la causa, que es el enamoramiento, que en más del 50% de los casos lo que motivó ese amor desaparece y la relación se desgasta.

La historia de Isaac y Rivká nos enseña otra dinámica del matrimonio: Cuando el hombre llega a la etapa en su vida en la cual está en condiciones de formar una familia, busca una mujer con valores y personalidad compatibles con quien construir juntos una familia. Como consecuencia de su compromiso y el emprendimiento mancomunado que construyen juntos, nace y florece la valoración mutua y nace y florece el amor entre ambos. Es un amor que nace de la abnegación personal. Un amor de ese tipo en vez de debilitarse con el tiempo, crece, madura y se profundiza cada vez más.

Esto explica una de las razones por la cual la novia tapa su cara en la Jupá. El compromiso que el novio asume para con la novia va más allá de su apariencia externa y circunstancial. Es un amor incondicional.

Según las enseñanzas kabalísticas, el valor numérico de la palabra Ahavá, amor, (=13) es igual al de la palabra Ejad, uno. La idea es que el amor transforma a dos personas en una.

El Rabino Arie Levin, conocido como el Tzadik de Ierushalaim, acompañó cierta vez a su esposa al médico. “La pierna de mi esposa nos duele,” dijo. Un ejemplo de la unión que resulta del amor.

El respeto

El Rebe señala en cuanto al respeto a las normas de pureza familiar que si uno se acerca cuando debe mantener distancia, terminará estando distante cuando debe estar cerca. Lo mismo es aplicable en cada situación donde no se respetan los límites.

Uno de los elementos cruciales en una relación de amor es saber respetar al otro. Hay que respetar los límites del otro. Hay que respetar su espacio. Hay que respetar su privacidad. Hay que respetar su dignidad.

Como a ti mismo

Nuestros sabios explican que el mandato divino de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” se refiere antes que nada al cónyuge.

¿Por qué hace falta ordenarnos amar a nuestra pareja? ¿No es de suponer que uno ama a su cónyuge?

Lo que nos está diciendo es que debes amar al otro de la misma manera que te amas a ti mismo. Tal como te amas independientemente de tus cualidades y fallas, así debes amar a tu pareja. El amor debe ser tan grande que ni te des cuenta de las fallas.

También: así como te gusta escuchar a menudo que te ama, por mas que ya lo sepas, asegúrate que tu pareja también lo escuche a menudo, por mas que ya lo sepa...

Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

viernes, 9 de noviembre de 2012

La educación de los hijos



La educación de los hijos

Preceptos y Conceptos del Judaísmo
Por el rabino Eliezer Shemtov

La semana pasada vimos el tema del amor entre la pareja. Esta semana veamos algo sobre el amor de los padres hacia los hijos.

Lo mejor que un padre puede hacer por su hijo es educarlo, dándole así las herramientas para poder vivir una vida sana, productiva y feliz.

El hombre y el árbol.

La Torá nos dice que el hombre es comparable al árbol del campo#. Hay muchas razones para ello. Veamos aquí unos paralelismos que nos pueden guiar en el tema de la educación.

El árbol necesita cuatro cosas para poder crecer y desarrollarse plenamente: tierra, agua, sol y aire.

Del mismo modo, el niño necesita estos cuatro elementos para poder desarrollarse.

Tierra:

La Tierra le provee al árbol de nutrientes. Aplicado a la educación del chico, representa los valores que queremos que absorba. También representa la conexión que queremos que sienta. Cuanto más fuerte es la conexión con su fuente, mejor y más fuerte va a crecer.

La Tierra representa también la estabilidad, inamovilidad. Un chico debe sentirse seguro al saber que se le está proveyendo de valores y reglas que son inviolables. Que no se le está dando valores descartables, de moda, ‘políticamente correctos’, que hoy están aquí y desaparecidos mañana.

En uno de sus informativos e iluminadores artículos sobre el tema de la educación, el Rabino Iaakov Lieder cuenta sobre un granjero que describió el comportamiento de su ganado cada vez que lo llevaba a nuevas pasturas. Primero revisan el alambrado para estar seguro que no tiene brechas. Recién después prosiguen a pastar. Explicó que este fenómeno se debe a que una vez que ven que los límites que los rodean son inviolables, prosiguen a pastar con tranquilidad. No se distraen con la posibilidad de escapar.

Para que nuestros chicos se sientan felices y exitosos, se tienen que sentir seguros y confiar en las reglas y límites establecidos por sus padres.

Agua:

El agua es crucial para el crecimiento de una planta. Entre otras cosas, ayuda a disolver los nutrientes para que la planta los pueda absorber. El agua también asegura que las raíces no se sequen para que continúen funcionando óptimamente. El suelo más rico en nutrientes es inservible si la planta carece de la posibilidad de absorberlos.

El agua, que busca reposar siempre en el punto más bajo, representa la humildad. La humildad es una cualidad indispensable para poder estar abierto a absorber nueva información.

Nuestros chicos deben tener humildad para aprender; si piensan que se las saben todas, no van a aprender.

De la misma manera, nosotros, maestros y padres, debemos tener la humildad para enseñarles. Para tener éxito en la educación de nuestros chicos, debemos humildemente aceptar y "bajarnos" a su nivel. Debemos traducir lo que queremos decirles a un lenguaje que ellos puedan entender y absorber .

Hay una historia de un jasid que vino a consultar al Rabí Schneur Zalman de Liadí, fundador del movimiento Jabad, con temas referidos a la educación de sus hijos.

Al aproximarse a la puerta de la casa, notó a través de la ventana que el Rebe estaba gateando en el piso con su nieto, cargándolo en su espalda como si el niño estuviera cabalgando un pony.

El jasid se fue y volvió más tarde a hablar con su Rebe.

Después que el jasid describió el problema, el Rabí Schneur Zalman le dijo: "Es una pena que no estuvo usted aquí hace un rato cuando estaba jugando con mi nieto. Hubiera visto cómo es necesario bajar al nivel de la otra persona para poder comunicarse más exitosamente…"

El agua representa también transparencia y pureza. El agua pura extrae el potencial especial de cada semilla. Para extraer el potencial especial que cada chico tiene, hay que suministrarle agua pura; la pura y no adulterada verdad de la Torá. Eso le permitirá crecer y desarrollarse a su manera y eventualmente hacer su aporte único y valioso al pueblo judío.

Sol:

Un árbol necesita la luz y el calor del sol.

Luz: No debemos solamente decirles a los hijos qué hacer, debemos mostrarles la belleza y la riqueza de lo que es correcto.

Calor: Debemos proporcionarles a nuestros hijos amor incondicional. Nuestro amor por ellos debe ser tan predecible como el amanecer. Nunca deben sentir que nuestro amor por ellos es condicional. Deben saber que aún cuando estamos enojados con ellos, los amamos. Este amor incondicional instala en ellos una autoestima y seguridad que les permite afrontar los desafíos de la vida con confianza.

Aire:

"Aire" implica dos cosas: espacio y atmósfera.

Espacio : Del mismo modo que un árbol necesita espacio para crecer, también un niño necesita su propio espacio en el cual desarrollar su identidad.

Necesita tener su propio ‘tiempo calidad’ con sus padres. Quizás tiene talentos especiales o hobbies que necesitan ser desarrollados. También, la privacidad del chico debe ser respetada y protegida; no divulgar algo que el chico contó a sus padres en confianza. El Rebe insistía en abrir personalmente cada una de las miles de cartas que llegaban a su nombre (!) para proteger la privacidad del remitente. El Rebe no permitía que nadie entrara en el "espacio" de esa persona sin permiso.

Atmósfera : Es muy importante ser consciente del medio ambiente que rodea a su hijo y la "calidad del aire" que respira, tanto en su hogar como fuera de él. ¿Qué ve su hijo en el hogar? ¿Ve respeto mutuo y amor entre sus padres? ¿Ve padres felices y seguros con cómo son y con lo que están haciendo? ¿Qué les escucha decir (cuando supuestamente no los está escuchando)? ¿Quiénes son sus amigos? ¿De qué hablan en su casa? ¿De qué hablan durante el tiempo libre? ¿Cuáles son sus actitudes?

La atmósfera está determinada no tanto por lo que se dice sino por lo que se hace.

Recuerdo haber conversado una vez con una pareja que me explicó que no podían venir al shil los viernes de noche porque tenían "un partido de bridge con sus amigos". Un tiempo después se quejaron de que su hijo estaba haciendo algo en contra de lo que ellos le habían enseñado. "Nosotros le dijimos muchas veces que ese comportamiento era inaceptable para nosotros. ¿Cómo puede darle la espalda a la educación que le dimos?" se preguntaban.

"No los está ignorando para nada," les contesté. "Ustedes fueron muy exitosos en su educación. Ustedes le enseñaron a su hijo que uno hace lo que quiere y no necesariamente lo que debe… El hecho de que lo que él quiera difiera de lo que ustedes quieren es sólo un detalle. La enseñanza más fundamental la aprendió muy bien."

Lo que su hijo "respira" en la atmósfera que lo rodea tiene mucho más impacto que lo que le dicen.


Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

lunes, 5 de noviembre de 2012

El Kadish



El Kadish

Preceptos y Conceptos
Por el rabino Eliezer Shemtov


Una de las plegarias más conocidas es, sin duda, el Kadish. Esto se debe al hecho que se recita varias veces en cada una de las tres plegarias diarias y especialmente por el hecho que hay una versión que es pronunciada únicamente por uno que está de duelo, D-os libre y guarde.

Veamos en qué consiste dicha plegaria.

La palabra Kadish significa “santificación”. Viene de la misma raíz que la palabra “Kidush”. El objetivo del Kadish es santificar el nombre de D-os. El Kadish se recita únicamente en presencia de un Minián (diez hombres judíos). Hay una parte que es recitada por el individuo que lidera la plegaria y una parte que es pronunciada por el público presente. De esa manera el nombre de D-os no sólo se santifica delante del público, sino por medio del público.

La frase central del Kadish, Iehei Shmei Rabá Mevaraj Leolam uleolmei Olmaia, “Que su gran nombre sea bendecido por siempre jamás!”, que es recitada también por el público, tiene su origen en los albores de nuestra historia.

Nuestro patriarca, Iaakov, reunió a sus hijos antes de fallecer y quiso revelarles el futuro, especialmente la fecha de la llegada del Mashíaj. De repente se le fue la profecía y no pudo revelarles dicha información. Pensó que quizás fue a causa de los pecados de alguno de sus hijos. ¿Quizás alguno no compartía su fe en D-os? Los hijos respondieron, no te preocupes, papá, Shemá Israel, Hashem Elokeinu, Hashem, Ejad, Oye Israel, Hashem es nuestro D-os, Hashem es uno. Así como en tu corazón hay un solo D-os, así es el nuestro, no hay otro D-os. Cuando Iaakov escuchó esta respuesta de sus hijos, se sintió aliviado y dijo: Baruj Shem Kevod Maljutó leolam vaed, Bendito es el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.

La frase incorporada en el Kadish es la versión aramea de la frase pronunciada por Iaakov en hebreo.

De hecho, esa frase capta la misión principal del pueblo judío en general y de cada judío en particular: manifestar, por medio de nuestra conducta, la presencia de D-os en el mundo.

Dijo Rabí Iehoshúa ben Levi (Shabat, 119b) que el que dice dicha frase con toda su concentración, se le rompen los decretos negativos.

Nuestros sabios señalan que dicha frase contiene veintiocho letras agrupadas en siete palabras, igual que el primer versículo de la Torá. Por eso, señalan, el que dice la frase Iehei shmei Rabá con la debida intención es como si fuera socio de D-os en la creación del mundo. Dicen lo mismo con referencia al Kidush que recitamos los viernes de noche. La idea es que el objetivo de la creación del mundo es para que D-os tenga donde “habitar” o manifestarse. Es por medio de la recitación del Kidush los viernes de noche como también por medio de la recitación de Iehé shmei Rabá etc., que nos hacemos conscientes a nosotros mismos, como también al mundo que nos rodea, de Su presencia. Por eso se considera “socio” de D-os en la creación, porque lleva a cabo el propósito por el cual D-os creó al mundo.  

Distintas versiones del Kadish

Hay cinco versiones del Kadish, cada una pronunciada en circunstancias diferentes: 1) El medio Kadish, 2) El Kadish completo, 3) El Kadish de huérfano, 4) El Kadish Rabínico, 5) El Kadish “Deitjadetá”.

El Medio Kadish es pronunciado entre cada sector de la plegaria y el siguiente. Viene a ser como una plegaria “bisagra”.

El Kadish completo se pronuncia únicamente luego de repetir la Amidá, ya que contiene una frase adicional que pide a D-os aceptar nuestras plegarias.

El Kadish de huérfano se pronuncia luego de pronunciar en público capítulos de origen bíblico.

El Kadish rabínico se pronuncia luego de pronunciar en público capítulos de orígen talmúdico.

El Kadish “deitjádeta” se pronuncia al terminar el estudio de un tratado del Talmud como también en el momento de finalizar el entierro.

El Kadish de huérfanos es pronunciado durante los once meses luego del entierro. Si hay hijos varones, es pronunciado por ellos. En caso que no haya hijos varones otro varón puede decir el Kadish por el fallecido.

Es considerado un gran mérito para el fallecido que se pronuncie el Kadish por él o por ella durante los once meses. También se recita el Kadish cada año en el aniversario del fallecimiento, para acompañar al alma en su ascenso espiritual.

El Talmud trae varias historias de individuos fallecidos cuyas almas no encontraron la paz en el otro mundo hasta que sus hijos no hayan pronunciado el Kadish.

La Paz

La última frase de todas las versiones del Kadish menos el medio Kadish pide que “El que hace la paz en Sus alturas haga la paz sobre nosotros y todo Israel”.

¿A qué se refiere “El que hace la paz en Sus alturas”. Explican nuestros sabios que se refiere a la paz entre el ángel Mijael, el encargado del agua y el ángel Gavriel, el encargado del fuego. Normalmente no pueden convivir dado que son opuestos. Pero ante la presencia de D-os el conflicto se suspende. Del mismo modo, si nosotros nos diéramos cuenta de la omnipresencia de D-os, muchos conflictos desvanecerían.  

Nos acostumbramos a tomar tres pasos hacia atrás antes de pronunciar dicha frase. Una de las razones dadas es para enseñarnos que para lograr la paz uno tiene que estar dispuesto a tomar unos pasos hacia atrás. Si las dos partes de un conflicto no están dispuestas a ceder un poco, será imposible lograr la paz entre ellas.

Amén

Es importante que los presentes escuchen cada palabra del pronunciamiento del Kadish y que digan Amén cuando corresponde.

La palabra “Amén” significa “así sea”, viene a ser una confirmación de lo dicho. Amén es también una acróstica de las palabras E-l Mélej Neeman, o sea, D-os es un rey confiable.

Una vez, al explicar el significado de la palabra Amén, un niño pidió la palabra: “Ya sé,” dijo, “Amén es la versión hebrea de ‘Enter’...” Puede ser.

Dicen nuestros sabios que el mérito del que dice Amén es mayor que el mérito del que pronuncia la bendición por la cual se responde Amén.

Si conoce alguien que no tiene quien diga el Kadish por el o ella, puede contratar el servicio por este link:  www.colelchabad.org/Kaddish_and_Memorial_Services.bp


Publicado originalmente en el Semanario Herbreo