viernes, 15 de marzo de 2013

El Rabino



El Rabino
Por el rabino Eliezer Shemtov

En ocasión de la histórica visita al Uruguay este fin de semana del Gran Rabino del Reino Unido, Sir Jonathan Sacks, Shlita.

Diego decidió un día probar la comida en McDonalds.

Al día siguiente, el Rabino lo llama y le pregunta: “¿Bist Meshugue? (¿Estás loco?) ¿Qué estabas haciendo comiendo en McDonald’s?”

“Rabino, tranquilo. ¿Ud. me vio comer en McDonalds?”

“Si.”

“¿Me vio encargar la comida?”

“Si.”

“¿Me vio pagarla?”

“Si.”

“¿Me vio sentarme en la mesa y comer un cheeseburger?”

“Si, Si,” contestó el rabino, irritado.

“¿Cuál es el problema, entonces, si todo fue hecho bajo supervisión rabínica?”

¿Cuál es el rol del Rabino comunitario? ¿Es el rabino el policía de D-os que busca rezongar y hacer sentirse culpable a la gente que está en infracción con la ley de la Torá?

Veamos algunos aspectos del rol y la tarea del Rabino

¿Quién es un Rabino?

El título “Rav”, maestro, es conferido, hoy en día[1], por una autoridad halájica a aquel que tiene la integridad personal y ha estudiado Talmud y Halajá lo suficiente como para poder ser un guía espiritual y tomar decisiones halájicas.

¿Cuál es la tarea de un Rabino y cuáles son sus cualificaciones?

Antes que nada el Rabino debe ser un estudioso de la Torá quien sabe aplicar la ley y sabiduría judía a cualquier circunstancia de la vida que se le presente. Obviamente, no debe tener las respuestas a todas las posibles consultas; alcanza con saber cuándo no las tiene y saber dónde encontrarlas.

Una condición sine qua non es que tenga Irat Shamaim, o sea temor a D-os. El objetivo de su labor y enseñanzas debe ser transmitir lo que D-os quiere y no lo que sea más cómodo para él o para su comunidad. Debe ser sensible a lo que pasa en el mundo en el cual se encuentra, no para que éste le marque el camino, sino para poder aplicar la ley correctamente y saber explicarla en un idioma que la gente pueda entender.

“En nuestra comunidad lo consideramos un milagro cuando D-os le hace caso al rabino,” dijo Moishe a su amigo Daniel.

“Pues en la nuestra, lo consideramos un milagro cuando el rabino le hace caso a D-os...,”

La tarea del Rabino no es ser el “religioso” de su congregación, sino el que más conoce de la Torá y cómo aplicar sus enseñanzas en la vida cotidiana.

Debe responder a la Halajá. No puede dar soluciones creativas que no estén amparadas por la Halajá. (De ahí que el término “Rabino Secular” es una contradicción de términos. Un Rabino representa la palabra de D-os, mientras que el término “secular” implica todo lo contrario...)

Las responsabilidades del Rabino hacia su comunidad

El Rabino tiene la tarea de ser la cabeza espiritual de la comunidad. Así como la cabeza percibe las realidades y guía al cuerpo de acuerdo a lo que entiende, del mismo modo, el Rabino debe tener la capacidad de percibir lo que es lo mejor para su comunidad y guiarlos hacia ese camino. El Rabino, igual que la cabeza, tiene también la tarea de vitalizar y sensibilizar a su comunidad por medio de sus enseñanzas e iniciativas educativas.

El Rabino debe querer a su comunidad. Debe estar obsesionado con su bienestar material y espiritual. Debe saber motivar a los dirigentes para que hagan lo que hace falta para que la comunidad esté cada vez más fuerte en todo sentido y debe saber acompañar a cada individuo en los distintos momentos de la vida.

Hay muchos ejemplos de comunidades que fueron revividos por medio de los rabinos que les llegaron y supieron inspirar y motivar.

Responsabilidades de la comunidad

La comunidad tiene la responsabilidad de apoyar y acompañar al Rabino en sus iniciativas.

Hay que respetar al Rabino y darle el lugar y el prestigio que le corresponde a su autoridad.

“La cara del perro”

Dicen nuestros sabios[2] que una de las señales de que el Mashíaj está por llegar es que “la cara de la generación es como la cara del perro”.

Hay varias explicaciones al respecto, entre las cuales, una negativa y otra, positiva:

1) Del mismo modo que el perro anda delante de su amo pero constantemente mira para atrás para ver hacia dónde va y cambia su rumbo acorde, así también los líderes en esa época andarán “adelante”, pero cambiando de rumbo de acuerdo a las preferencias de sus “votantes”;

2) Cuando uno tiene un rebaño, los perros corren por todos lados para asegurar que ninguna oveja se desvíe y se pierda. Del mismo modo, los líderes en ese entonces deberán ocuparse de muchas cosas, corriendo de acá para allá, asegurando que el rebaño no se disperse....

Ejemplos

Nuestros sabios nos cuentan cuál fue la prueba de fuego por la cual Moshé, el primer “Rabino” del pueblo judío fue considerado apto por D-os para ocuparse de Su rebaño.

Moshé estaba pastando las ovejas de su suegro, Itro. De repente, una de las ovejitas se escapó del rebaño. Moshé se dio cuenta y empezó a perseguirla. Finalmente llegó a un río y la ovejita se acercó a tomar agua. Cuando terminó, Moshé la levantó y cargándola sobre sus hombros, la trajo de vuelta al rebaño.

“Esa es la clase de persona que es apta para dirigir a Mi pueblo,” dijo D-os. “El que tiene la dedicación personal a cada individuo, hasta al más marginado.”

En muchas ocasiones, el Rebe contó la siguiente anécdota para demostrar el grado de sensibilidad que un líder judío debía tener.

El fundador de Jabad, Rabí Schneur Zalman, y su hijo Rabí Dovber vivían en la misma casa, en dos pisos diferentes. El poder de concentración de Rabí Dovber fue notorio. Solía dedicar largas horas al estudio durante las cuales ignoraba lo que pasaba a su derredor.

Cierta vez, mientras estudiaba, su hijo se cayó de la cuna y empezó a llorar. No se dio cuenta. Al rato bajó el abuelo, levantó al chico, lo tranquilizó y lo acostó en la cuna. Rabí Dovber no estaba al tanto de nada.

Más tarde, Rabí Schneur Zalman le llamó la atención a su hijo: “No importa cuan ocupado estés con lo que sea, nunca debes ser indiferente ante el llanto de un niño…”

“Hay muchos judíos hoy en día que han caído de su cuna del judaísmo,” señaló el Rebe. “La responsabilidad principal del Rabino es escuchar ese llanto y traerlos de vuelta a la cuna.”
 


[1] El proceso de conferir autoridad rabínica, conocida como “Semijá”, ha pasado históricamente por distintas etapas y criterios. Es un tema muy interesante cuya extensión excede los confines de este espacio.

[2] Talmud, Sotá, 49b

Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

miércoles, 13 de marzo de 2013

Leyes Prácticas de Pesaj

Leyes Prácticas de Pesaj

Video #1


Video #2


Temas tratados:

-El mes de Nisan
-La Matzá Shmurá
-Las preparaciones a Pesaj
-¿Qué exactamente es Jametz(y qué no lo es)?
-¿Cómo se prepara la cocina para Pesaj?
-La búsqueda del Jametz

Video #3


Temas tratados:

-La Kasherización de la cocina 
-La Búsqueda del Jametz
-La venta el Jametz
-El ayuno de los primogénitos
-Las preparaciones al Seder


jueves, 7 de marzo de 2013

La Angustia



La Angustia

Por el rabino Eliezer Shemtov

Isaquito llega a la nueva ciudad y entra al bar para pedir una cerveza. Luego de tomarla, agarra la botella y la tira contra el barman. Pide disculpas y expresa su remordimiento. Lo mismo sucede la segunda vez que va al bar y la tercera. El barman no está dispuesto a soportar semejante conducta y le prohíbe la entrada hasta que no se haga una terapia. Pasan seis meses y aparece Isaquito con una nota de su psicólogo atestiguando que efectivamente hizo la terapia necesaria y está curado. El barman le accede al pedido de una botella de cerveza. Al terminarla, agarra la botella y la tira contra el barman.

“Y, ¿eso?” preguntó el barman, incrédulo. “¿No es que habías hecho terapia?”

“Es cierto,” dice Isaquito.

“Pero continúas  tirando botellas. ¿Para qué te sirvió la terapia?”

“Lo que pasa es que ahora no siento culpa ninguna...”  

Entre los padecimientos más prevalecientes en nuestra generación de abundancia y confort están – paradójicamente - la tristeza y la depresión. Hoy en día hay más gente con mayores libertades personales que nunca para hacer lo que quiere, pero… sigue infeliz.

Algunos datos: En los EEUU, la venta de antidepresivos, un mercado con valor billonario, subió en unos 400% en las últimas dos décadas. Uruguay es el país de América Latina con mayor tasa de suicidio#.

¿Qué dice el judaísmo – y en especial el jasidismo - al respecto?

Para entender el tema hay que empezar por distinguir entre la tristeza y la depresión. La tristeza es una señal de sensibilidad. Uno está  triste cuando percibe que las cosas no son como deberían ser. Peor que estar triste por haber hecho algo indebido, o haber perdido algo valioso, es no sentir nada. La depresión, por otro lado, es un síntoma de la insensibilidad, de la parálisis emocional. La tristeza es producto de una percepción correcta que lleva a la acción; la depresión es producto de una percepción errónea y lleva a la inacción.

La tristeza lleva a mayor vitalidad; la depresión lleva a la muerte.

Causas de depresión

En su libro fundacional de la filosofía de Jabad, el Tania[1], Rabí Schneur Zalman habla de las distintas causas de depresión y cómo lidiar con ellas.

Para empezar, hay que tomar en cuenta que la depresión es el resultado no tanto de la realidad como de la percepción de la realidad. Al redefinir la percepción de la realidad, desaparece la depresión en forma automática.

En general hay tres tipos de situaciones que provocan los pensamientos depresivos:

1)   Una carencia en la situación material de uno, su salud o la de su familia.

Cuando a uno le falta dinero para pagar sus cuentas, si no goza de buena salud o si tiene un hijo enfermo, D-os libre y guarde, es muy común y entendible que esté deprimido.

2)   Transgresiones y pecados cometidos.

Una de las causas que provocan la depresión es el sentimiento de culpa que uno siente por su comportamiento indebido para con D-os o para con el prójimo.

3)   La lucha incesante contra el instinto negativo.

A veces la depresión nace por la falta de capacidad de erradicar el instinto negativo de uno. Cuando uno se concientiza del hecho de que constantemente desea hacer lo prohibido, puede llegar a deprimirse por ello, pensando que debe ser una persona muy baja si no puede erradicar su deseo de hacer cosas tan bajas.

Tres tipos de recontextualización

Cada una de las causantes mencionadas se puede superar por medio de una técnica de recontextualización diferente.

En la primera situación, uno puede lograr la alegría al pensar que no pasa nada en el mundo sin que D-os lo desee así. Como vimos la semana pasada, hay dos tipos de bondad. Está la bondad que podemos percibir y está la bondad superior que trasciende nuestra capacidad de apreciar. Al entender que todo lo que nos pasa es para nuestro beneficio, y cuanto menos entendemos el beneficio tanto más elevado es este, ayuda a que no nos deprimamos y que podamos seguir adelante con alegría.

En la segunda causa, hay que pensar: ¿De dónde viene este pensamiento, de repente? ¿Es un remordimiento genuino o es nada más que una maniobra del instinto negativo con el objetivo de deprimirme y hacerme vulnerable frente a las tentaciones y los desafíos de la vida? Si fuera un remordimiento genuino debería poder pensar en ello cuando yo quiero, y no cuando no quiero. La técnica es decirle al pensamiento que vuelva más tarde, en tal día a tal hora para ser “atendido”. De mientras no hay que prestarle atención para que no impida que uno lleve adelante la misión de su vida con alegría.

Para el tercer motivo, el autor del Tania propone una técnica muy interesante. Dice que pensar que uno debe poder eliminar sus  deseos negativos, proviene no de su sensibilidad espiritual sino del ego, creyéndose de gran nivel espiritual, ya que solamente los Tzadikim, la gente justa y perfecta, pueden liberarse totalmente no sólo de expresar el mal, sino también de siquiera desear hacer el mal. La gran mayoría de nosotros no podemos ni se espera que podamos liberarnos del deseo de hacer el mal; lo que está a nuestro alcance es controlar el deseo para no darle expresión en el pensamiento, el habla o la acción. Cada vez que le vienen las ganas de hacer el mal, uno debería estar contento de que tiene la posibilidad de cumplir con la voluntad de D-os al hacer frente y controlar su instinto negativo.


Ansiedad, culpa y autoestima baja

Se me ocurrió que dichos tres escenarios engloban también el abanico más amplio de factores que llevan a la angustia. Uno se puede angustiar por uno (o más) de tres motivos: 1) la ansiedad por lo que le pasó o le pasa; 2) el sentimiento de culpa por lo que hizo o hace; 3) la autoestima baja por lo que piensa que es.

Es por medio de la concientización de que todo viene de Arriba que uno puede ver la realidad de otra manera y seguir adelante con alegría y motivación.

La humildad

Un factor muy importante en la batalla contra la depresión es la humildad. Cuanto más humilde es uno, tanto más contento está con lo que tiene y menos triste por lo que no tiene. Ya que sin la humildad uno se cree acreedor de mucho más de lo que tiene, mientras que con la humildad uno se cree menos acreedor y por lo tanto afortunado por lo que sí tiene.

Aclaración

Todo lo antedicho es aplicable para una persona sana que tiene que superar su tristeza. No supone sustituir la atención médica en caso de que sea necesaria.




[1] Caps. 26-34.


Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

miércoles, 27 de febrero de 2013

Actitudes



Actitudes

Por el rabino Eliezer Shemtov

Hay una idea generalizada que según el judaísmo, mientras cumples con los “rituales”, no importa tu actitud para con el prójimo. “No importa que seas un animal en los negocios, mientras seas un ángel en la sinagoga,” opina esta escuela de pensamiento.

No hay nada más lejos de la verdad.

Según nuestros sabios[1], Dérej Eretz Kodmá Latorá, o sea, los buenos modales vienen antes de la sabiduría.

Cuanto más “religioso” es uno, tanto más exigente debe ser consigo en cuanto a su comportamiento para con el prójimo.  

“El que la gente es agradada por él, D-os es agradado por él,” dicen nuestros sabios[2] como regla general.

Veamos algunas de las actitudes que el judaísmo nos exige en cuanto al comportamiento para con el prójimo:

El enojo

“El que se enoja es como si adorara ídolos,” declaran nuestros sabios[3].

“No hay que enojarse con alguien sin avisarle por qué.[4]

El agradecimiento

Uno de los valores importantes y a menudo difícil de cumplir es Hakarat Hatov, o el reconocimiento del bien recibido de otro.

Veamos hasta qué punto llega esa sensibilidad. Las primeras tres plagas fueron activadas por medio de Aharón, hermano de Moshé, a diferencia de las demás que fueron activadas o por medio de Moshé o por medio de ambos. La razón por la cual Moshé no participó en la activación de las tres primeras plagas, sangre, ranas y piojos, es porque él había obtenido protección del Nilo cuando su madre lo colocó allí en una canasta y la tierra lo protegió cuando enterró al egipcio que estaba atacando a uno de los esclavos injustamente[5]. No correspondía pegar a aquellos que le salvaron la vida por más que se trataba de agua y tierra, seres inconscientes. Mucho más es así cuando uno obtuvo un beneficio de un ser humano, poseedor de libre albedrío y sentimientos.

La sonrisa

Recibe a toda persona con buena cara[6].

Inclusive, hay que esforzarse por ser el que inicia el saludo[7].

La dignidad

Una de los valores importantes en el judaísmo es cuidar el honor del prójimo.

“Debes valorar el honor de tu prójimo igual que el tuyo,” dicen nuestros sabios en Pirkei Avot[8].

A tal punto es valorado esto en el judaísmo que nuestros sabios nos dicen[9] que aquel que se honra con la humillación de su prójimo, no tiene lugar en el mundo venidero…

Una de las señales de que uno es sabio es que no interrumpe a su amigo mientras habla[10]. Escucha hasta el final y piensa su respuesta antes de responder[11].

La obligación de proteger la confidencialidad de lo que alguien te dice en confianza implica no repetirlo hasta que no te lo autoriza expresamente.

La honestidad intelectual

“El que dice algo en nombre de su autor, trae redención al mundo.”[12] La prueba está en la historia de Purim. Fue gracias a que Esther le comentó al rey Ajashverosh - en nombre de su fuente, Mordejai - sobre el complot en contra de él, que eventualmente se dio vuelta la historia al darse cuenta el rey de que no se lo había recompensado.

Dar reconocimiento a la fuente de sabiduría de uno no es señal de debilidad, sino de inteligencia y de integridad.

Otra señal de la honestidad intelectual es saber decir “no sé”. El gran comentarista bíblico, Rashi, en unas cuantas oportunidades dice que no sabe el significado de tal o cual versículo. No hace caso omiso de su ignorancia al respecto.

La generosidad

La generosidad no se mide simplemente por la cantidad que uno da, sino también y principalmente por la actitud que acompaña la donación.

Cuentan de uno que tenía un dolor en el corazón. Cuando llegó el médico le agarró la mano para ver el pulso.

“Doctor, no me duele la mano, me duele el corazón,” dijo el hombre. “¿Por qué me está revisando la mano?”

“Lo que sucede es que puedo saber qué pasa en tu corazón al ver qué pasa con tu mano…” aclaró el médico.  

El Talmud señala[13] que el que da una moneda al pobre merece seis bendiciones, mientras que el que lo aplaca con palabras merece once bendiciones. Vemos aquí el valor de la actitud además de las acciones.

Los celos

En cuanto a la envidia encontramos dos fuentes talmúdicas que parecen contradecirse.

Por un lado dice[14] que “la envidia – como también el odio y el afán por el placer – eliminan al hombre del mundo”.

Por otro lado encontramos[15] que “la envidia entre sabios aumenta la sabiduría”.

De hecho, hay dos tipos de envidia. La envidia constructiva es la que admira los logros del otro y moviliza a tratar de emular y hasta superarlo. Es la así llamada “competencia sana”.

La envidia destructiva es la que mira al otro de reojo y no soporta el hecho de que el otro tenga lo que tiene. No aspira a tener lo que tiene el otro, aspira a que el otro no tenga lo que tiene.

Cuentan de un carnicero que vino a consultar con el Rabino por una duda relacionada con la Kashrut de un animal recién faenado. El Rabino analizó el tema y llegó a la conclusión de que no era Kasher. Esto implicó una importante pérdida para el carnicero, pero lo aceptó respetuosamente.

Unos días después tuvo un pleito con un amigo y vinieron ante el rabino para que les resolviera la disputa. El Rabino falló a favor del amigo. El carnicero se enojó y empezó a insultar al Rabino.

Cuando finalmente se fueron, los alumnos que estaban presentes en ambos casos le preguntaron al Rabino a qué se debía que en el primer caso, cuando la pérdida fue muy significativa, aceptó el fallo sin problema, mientras que en el segundo caso, en el cual la pérdida era mucho menor, se enojó.

“Es muy sencillo,” dijo el Rabino. “No le molestó el hecho de que perdió; le molestó el hecho de que el otro ganó…”

Nuestros sabios resumen el tema de la envidia de la siguiente manera. En cuanto a los logros materiales, uno debe mirar a quien tiene menos y estar satisfecho con lo que tiene; en cuanto a los logros espirituales, debe mirar a quien tiene más y aspirar a superarse.

Dar consejos

Hay que tener mucho cuidado cuando alguien viene a pedirte un consejo para asegurar que el consejo tome en cuenta únicamente el beneficio del otro y no el de uno[16]. En caso de que haya conflicto de intereses, debe recusarse.

Lo mencionado arriba es nada más que una muestra. Un buen lugar para empezar a conocer la visión judía de las actitudes es en el primer libro del Mishné Torá de Maimónides, Hiljot Deot.

Estimado lector: La semana que viene completaremos, S.D.Q., el primer centenar de artículos de esta serie. Para seguirla, necesito sugerencias de temas de Ud., querido lector. Por favor enviarlas a rabino.shemtov@jabad.org.uy.



[1] Vaikrá Rabá, 9:3
[2] Avot, 3:1
[3] Rambam, Deot, 2:3
[4] Ialkut, Behaalotejá 739
[5] Rashi, Exodo 7:19, 8:12.
[6] Avot, 1:15
[7] Avot, 4:15
[8] Avot, 2:13
[9] Ierushalmi, Jaguigá, 2:1
[10] Avot, 5:7
[11] ibid
[12] Avot, 6:6
[13] Bava Batra, 9b
[14] Avot, 4:21
[15] Bava Batra, 21a
[16] Levítico, 19:14. Rashi, ibid


Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

viernes, 22 de febrero de 2013

Purim III


Purim III

Por el rabino Eliezer Shemtov

El próximo sábado de noche festejamos Purim en conmemoración de la salvación del pueblo judío del decreto de aniquilación diseñado por el primer ministro persa, Hamán, en el año 357 a.e.c.

Todas las fechas conmemorativas en nuestro calendario las observamos por su actualidad además de su significado histórico, como expresamos en la bendición previo al encendido de las velas de Janucá, como también previo a la lectura de la Meguilá en Purim: “Bendito eres tu, D-os nuestro D-os, rey del universo, quien ha hecho milagros a nuestros antepasados en aquellos días en este tiempo”. O sea, en Purim recordamos los milagros del pasado como también nos concientizamos de los milagros que experimentamos en la actualidad. No hace falta ir tan lejos para ver la actualidad de la historia de Purim cuando vivimos nuevamente bajo la amenaza del “primer ministro” de Persia (Irán), con un nombre muy similar a su antecesor...

Estamos confiados en que de la misma manera que D-os nos ayudó en aquel entonces, también en esta ocasión mereceremos que nos ayude a triunfar.

Cabe detenernos a reflexionar sobre cuál fue la estrategia empleada - exitosamente - por los líderes del pueblo judío en aquel entonces, para aplicar las lecciones a nuestra actualidad.

Identificación de la causa

El libro de Esther que leemos en Purim documenta todos los acontecimientos de aquel entonces. Es el único libro de los 24 libros del Tanaj en el que no aparece el nombre de D-os explícitamente. Toda la historia parece ser un suceso de acontecimientos naturales e intriga palaciega que nada tenían que ver con la intervención Divina.

Pero al leer la historia cuidadosamente uno puede identificar una “mano” detrás de todos los acontecimientos “naturales”. De hecho vemos que cuando Mordejai le pidió a Esther que vaya a hablarle al rey para abolir el decreto, aunque implicaba poner su vida en peligro, ella accedió con la condición de que todo el pueblo judío debía ayunar durante tres días y tres noches, y también ella iba a acompañar el ayuno.

¿Qué tiene que ver el ayuno nacional con ir a interceder ante el rey? Además, ¿no se supone que para hablar con el rey debería estar en sus mejores condiciones físicas? ¿Acaso ayunar tres días seguidos agrega a destacar la belleza de una mujer?

Nuestros sabios explican que Esther entendió que lo que ocurre en el plano terrenal es un reflejo de lo que ocurre en el plano espiritual. El hecho de  que el pueblo judío se encontraba vulnerable físicamente era resultado de su vulnerabilidad espiritual. Ella entendió que antes de intentar arreglar el tema en el plano terrenal había que arreglarlo en el plano espiritual. Una vez que el pueblo judío tomara conciencia de eso e hicieran Teshuvá acompañado por el ayuno, ella estaría en condiciones de intentar arreglar el tema “políticamente”.

Efectivamente, la Meguilá nos cuenta que después de que Esther le habló al rey para invitarlo a un segundo banquete privado junto a Hamán, se perturbó el sueño del rey. Nuestros sabios explican que el rey a que se hace referencia es el Rey del Universo. O sea, D-os mismo se “despertó de su sueño”. En las enseñanzas jasídicas se explica que el “sueño de D-os” es nada más que un eufemismo que describe el comportamiento de D-os que refleja el nuestro. Cuando nosotros nos dormimos en nuestra relación con D-os, D-os mismo se manifiesta como “dormido”. Cuando el pueblo judío se “despertó” lograron “perturbar el sueño” del Rey del Universo...

Esto asienta el antecedente de que cuando uno se encuentra en aprietos, debe preocuparse por fortificarse espiritualmente a la vez que toma medidas de solución en el plano terrenal.

(Me imagino que muchos saltarán a preguntar ¿y qué pasó en el Holocausto? La única respuesta que tengo al respecto, por ahora, es: “No sé”. Pero lo que no sabemos no puede anular lo que sí sabemos.)

Emborracharse

El Talmud# declara que uno tiene obligación de tomar tanto vino en Purim hasta que no sepa discernir entre “Bendito es Mordejai” y “Maldito es Hamán”.

Hay distintas opiniones halájicas en cuanto a cómo cumplir con dicho precepto en la práctica, que van desde los que opinan que la obligación consiste en tomar tanto hasta que uno quede bien embriagado, hasta la opinión que dice que uno debe tomar más de lo que está acostumbrado para que tenga sueño y duerma y de esa manera no estará en condiciones de discernir entre “Bendito es Mordejai” y “Maldito es Hamán”.

Encontramos una opinión muy interesante al respecto que me gustaría analizar aquí hoy.

Hay que tomar tanto vino hasta no darse cuenta que la Guematria (el valor numérico) de las palabras Baruj Mordejai (Bendito es Mordejai) es igual al de las palabras Arur Hamán (Maldito es Hamán).

Surgen varias preguntas al respecto:

1) Cuando uno está borracho es incapaz de hacer cálculos mucho más sencillos. ¿Por qué se usa como prueba justamente ese cálculo?

2) Generalmente, cuando dos palabras tienen el mismo valor numérico, implica que hay una relación “interior” entre ellos. ¿Qué relación “interior” puede haber entre el Bendito Mordejai y el Maldito Hamán?

El Rebe da la siguiente explicación:

El vino representa el aspecto “vitivinículo” de la Torá, la parte secreta de la Torá, o sea la Kabalá y el jasidismo. Al llenarse con ese aspecto de la Torá, uno llega a ver el secreto de las cosas y verá que aun aquel que parece ser un “Maldito Hamán”, tiene el potencial para llegar a ser un “Bendito Mordejai”. No debemos mirar las cosas y la gente simplemente por lo que parecen ser, sino por lo que pueden llegar a ser y ayudarlos a llegar a realizar su potencial.

Las Mitzvot de Purim
Los obligaciones concretas de Purim son:
  1. Escuchar la lectura de la Meguilá una vez de noche y otra vez de día;
  2. Matanot LaEvionim: Dar dádivas  por lo menos a dos pobres;
  3. Mishloaj Manot: Mandar dos tipos de comida por lo menos a un amigo;
  4. Seudat Purim: Comer un banquete festivo durante el día.

Todos estos preceptos tienen como objetivo expresar la unión del pueblo judío, posible gracias a la esencia común a todos.

Hay quienes tienen la costumbre de disfrazarse en Purim. La razón es porque en la historia de Purim D-os se había “disfrazado” y en Purim, como consecuencia del hecho de que los judíos de aquel entonces habían sacado su “disfraz” para reafirmar su condición esencial, lograron que D-os sacara Su disfraz.

Purim empieza este año el sábado 23 de febrero al anochecer y termina el domingo 24 al anochecer.

Por más información, visite nuestra página: www.jabad.org.uy

Originalmente publicado en el Semanario Hebreo