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domingo, 9 de diciembre de 2012

A pocos metros del Templo, un mensaje de Janucá


No hay nada más imporatente en el judaísmo que la paz.

Un mensaje de Jánuca desde Jerusalén.

Compartido por Bentzy Shemtov.

martes, 23 de octubre de 2012

El ser Judío



El ser Judío



Preceptos y Conceptos del Judaísmo


Por el rabino Eliezer Shemtov


Entre las preguntas más importantes del judaísmo contemporáneo es la de la identidad judía: ¿quién es judío? y ¿qué quiere decir serlo?

Antiguamente no hubo mucha duda al respecto. Tanto los judíos como los que no lo eran tenían muy claro que ser judío quería decir ser descendiente de Avraham, Isaac y Jacob y - por lo tanto - integrante del pueblo judío quienes vivían de la manera delineada en la Torá y Halajá.

Fue recién luego de la aparición del iluminismo, cuando Napoleón le abrió al judío las puertas de la sociedad no judía, que, frente a la posibilidad de elegir entre adherirse a las tradiciones judías milenarias y abandonarlas, surgieron nuevas definiciones y dudas en cuanto a qué quería decir ser judío.

Analicemos el tema desde su aspecto histórico, legal y místico.

Histórico

El proceso del nacimiento del pueblo judío culminó al recibir la Torá. Ese fue el acontecimiento transformador del pueblo judío. Hasta ese momento fueron simplemente “hebreos” o “israelitas”, individuos que suscribían a la misma filosofía (del monoteísmo). A partir de ese momento al pie del Monte Sinaí, cuando todos los presentes se transformaron en integrantes del pueblo judío, el que naciera de madre judía sería judío en forma automática. El que no nació judío y quisiera serlo, debería pasar por el mismo proceso por medio del cual el pueblo judío pasó para convertirse en tal: 1) la circuncisión (en caso de un varón); 2) la sumersión en un cuerpo de agua natural, denominado “Mikve”; 3) aceptar cumplir con toda la Torá, “Naasé Venishmá”, (los tres pasos realizados delante de un tribunal rabínicio habilitado para tal fin).

Si bien esto define quién es judío según la ley judía o Halajá, queda por analizar qué implica ser un judío. Buscaremos la respuesta en dos partes: 1) el Talmud o Halajá para encontrar las implicancias prácticas y 2) la Kabalá y el Jasidismo para encontrar la respuesta más esotérica y espiritual.

Desde el punto de vista práctico, ser judío implica tener un pacto especial con D-os. Todos estuvimos física o espiritualmente presentes en el Monte Sinaí cuando el pueblo judío entró en dicho pacto. Es un pacto heredado biológicamente de generación en generación. El pacto consiste básicamente en ser Or Lagoim o una Luz para las Naciones, o como lo define Rabi Iehudá Halevi en su libro filosófico El Kuzari: el “corazón” de la humanidad, cuya tarea es bombear sangre oxigenada a todos los demás. Lo que destaca al pueblo judío es su ejemplo de dedicación incondicional a servir a D-os y a difundir Su presencia.

Para cumplir con tal fin, D-os nos dio 613 preceptos que sirven para transformar una vida humana en una vida Divina. El fundamento de dichos preceptos va más allá de la lógica humana; es una lógica Divina, si se quiere. Al vivir nuestra vida conforme a estos preceptos transformamos nuestra vida en un vehículo que plasma la voluntad Divina en el plano terrenal. No hay judío que esté excluido de dicho pacto. Uno no es judío porque cumpla con los preceptos, sino lo contrario: tiene el deber de cumplir con los preceptos debido al hecho que es judío.

Y ¿Qué pasa con el libre albedrío?

¿Qué pasa si no me interesa cumplir con el pacto?

Uno tiene el libre albedrío para decidir cumplir o no con los preceptos; no tiene el libre albedrío para decidir si tiene o no la obligación de cumplir con ellas. Uno tiene el libre albedrío para decidir cruzar o no la calle con luz roja; no tiene el libre albedrío para decidir su legalidad o las posibles consecuencias....

La conversiones “light”

El proceso para convertirse en judío es muy sencillo y funciona siempre y cuando uno la haga con honestidad. Según la Halajá no hay “descuentos”. No existen conversiones “light” y quiero explicar por qué.

Si bien el que es judío de nacimiento no puede desjudaizarse y siempre será judío ante la ley judía por más que no crea ni cumpla nada, no es el caso cuando de conversión se trata. Para convertirse en judío uno debe asumir cumplir con todo lo que marca la ley.

¿Por qué?

Sin ir muy lejos, vemos que si uno nació uruguayo, será uruguayo hasta el final de sus días, independientemente de su conducta. En cambio, si uno quiere asumir la ciudadanía uruguaya, es imprescindible que acepte a respetar la Constitución en su totalidad. Si dice estar de acuerdo con toda la Constitución menos una cláusula, se le dice: anda a buscar la ciudadanía de un país cuya constitución te agrade. Nuestra Constitución es una sola y la misma para todos.

No le ayudará señalar el hecho que hay muchos uruguayos de nacimiento que no respetan la ley y aun así están considerados uruguayos con plenos derechos...

La Neshamá

Pasemos ahora a la faceta espiritual del tema: el alma judía o Neshamá.

Según las enseñanzas místicas judías, cada ser creado tiene un alma con características determinadas. El “alma” viene a ser la energía Divina que hace funcionar al que la posee.

La característica especial del alma judía es su capacidad de abnegación total frente a la voluntad Divina. Puede que haya muchos judíos que no reconozcan poseer esa característica, profesan ser “no creyentes”, pero no cambia el hecho que, en su fuero más íntimo, la poseen. Es por medio del estudio de la Torá que dicha alma se nutre y es por medio de las Mitzvot que encuentra su expresión.

Cuando uno quiere convertirse en judío, quiere, en otras palabras, poseer dicha alma y vivir una vida conforme a sus características y necesidades.

Nuestros sabios comparan al converso con un niño recién nacido. La idea básica es que, igual que el niño recién nacido, empieza una nueva vida. Pero, en realidad, contiene una implicancia más profunda. El niño recién nacido hace nueve meses que existe. Lo que distingue el minuto antes y después de nacer es que antes no es un ser independiente, mientras que después de nacer es una criatura totalmente funcional e independiente. Algo parecido ocurre con la conversión. Antes de convertirse el converso tiene un alma judía en estado “embriónico” que lo empuje a “nacer” y transformarse en un judío pleno.

Dicho proceso puede ocurrir siempre y cuando uno realmente quiere asumir el pacto que D-os hizo con el pueblo judío, en otras palabras: cumplir con el judaísmo en su totalidad, y realizar el proceso de conversión de acuerdo a Sus criterios. Si no le interesa asumir dicho pacto, ¿en qué y para qué convertirse?


Publicado originalmente en el Semanario Hebreo

jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Para qué le hacía falta a D-os crear este mundo?




Las primeras preguntas que surgen cuando hablamos de la creación del mundo son "¿por qué?" y "¿para qué?" ¿Para qué le hacía falta a D-os crear este mundo? ¿Cuál fue Su objetivo? 

Un mensaje para Rosh Hashanà y para todo el año.



Presentación del libro "Ser Judío Hoy" en la universidad ORT. VIDEO: http://www.jabad.org.uy/templates/articlecco_cdo/aid/1928372/jewish/Presentacin-del-libro-Ser-Judo-Hoy.htm

domingo, 8 de julio de 2012

La Homosexualidad





Preceptos y conceptos del Judaísmo

Por el rabino Eliezer Shemtov

La Homosexualidad


Muchos creen que el judaísmo tiene una postura discriminatoria para con el homosexual.

Veamos.

Para empezar, la Torá no habla ni de la tendencia homosexual ni de homosexuales; habla de actos homosexuales. Lo mismo ocurre con la mayoría de los preceptos. No se nos prohíbe querer viajar en Shabat; se nos prohíbe viajar en Shabat.

De hecho, no se nos prohíbe únicamente la relación sexual entre miembros del mismo género; la Torá la prohíbe en cualquier situación que no sea dentro de la pareja heterosexual casada. O sea, la postura del judaísmo ante la expresión sexual no es discriminatoria, sino exclusiva.

Puede resultar difícil ponerlo en práctica, pero no es un desafío sólo para los homosexuales; hay muchos heterosexuales que les cuesta controlar sus instintos y canalizarlos como D-os manda...

Instinto vs. comportamiento

Hay que saber distinguir entre individuos con tendencias homosexuales y los actos homosexuales.

El judaísmo acepta al individuo con tendencias homosexuales como miembro pleno del pueblo judío, con derechos plenos. Esto no quiere decir que le permita dar expresión libre a todos sus instintos.

La Torá prohíbe expresamente dar expresión física a deseos homosexuales, tanto de índole masculina como femenina. En cuanto a la manifestación masculina la prohíbe explícitamente, tildándola de “Toeivá” (Levítico, 18:22). Si bien generalmente “Toeivá” se traduce generalmente como “abominación”, en este caso, el sabio talmúdico Bar Kapara[1] introduce la idea que la palabra Toeivá es una contracción de tres palabras hebreas, Toé atá ba, que quiere decir “te desvías por ello”. O sea, no es sólo una cuestión de prohibición, es, en esencia, un desvío del comportamiento natural y correcto. (La prohibición del comportamiento lesbiano está incluida en la prohibición más general de “no comportarse como los egipcios”[2].)

“Por lo tanto abandonará el hombre a su padre y a su madre y se apegará a su esposa y serán una sola carne[3]”. El hombre fue creado con el instinto sexual con el objetivo de unirse por medio de ello con su esposa. Es su deber primario. Desviar ese potencial y usarlo fuera del matrimonio heterosexual atenta contra la voluntad de D-os (como también contra la naturaleza humana innata de dejar descendencia).

El hecho que uno nazca con determinada tendencia no necesariamente lo transforma en una alternativa de vida válida. Para el judío es la Torá la que define cuáles tendencias deben expresarse y cuáles no. El nacer con tendencias hacia el “desvío” implica tener un desafío y una misión especiales, como también las fuerzas necesarias para superar el desafío y realizar la misión por la cual nació.

Si uno nace con tendencias de pegar la cabeza contra la pared, por ejemplo, ¿acaso se le ocurriría a alguien decir que hay que dejarle dar expresión libre a su tendencia? O si nace con tendencia hacia la depresión: “Deja que salte del puente, ya que nació con esa tendencia... Es un estilo de vida alternativo...”

Cuando se dice que los 'homosexuales' están aceptados dentro del judaísmo con plenos derechos, quiere decir que tienen el pleno derecho a que la sociedad los ayude a superar sus tendencias e incorporarse en la comunidad de una manera productiva y plena del mismo modo que la sociedad debe ayudar a cualquier persona que padece de condiciones y desafíos especiales.

El hecho que la Torá prohíbe dar expresión a la homosexualidad se puede ver también como una mano fuerte de apoyo y de estímulo - del mismo Creador del hombre - para la persona que tiene tendencias homosexuales, diciéndole que si realmente quiere, puede lograr superar y canalizar su sexualidad de una manera productiva, equilibrada, sana y satisfactoria.

El hecho que la Torá la prohíbe implica que es posible dominar y canalizarla, aunque parezca difícil. La Torá no fue entregada a los ángeles celestiales, sino a los hombres terrenales con todas sus debilidades y deficiencias. Lo que distingue al hombre del animal es que el animal está dominado por su instinto mientras que el hombre lo domina, canaliza y sublima.

Políticamente (in)correcto

Hoy en día es cada vez más “políticamente incorrecto” hablar de la necesidad de superar la tendencia homosexual. El discurso “correcto” es hablar de los “derechos” de los gays y condenar la “intolerancia” de quienes no reconocen dichos derechos.

En su libro “Light in the Closet: Torah, Homosexuality, and the Power to Change”, el Sr. Arthur Goldberg analiza cómo se logró cambiar la actitud de la sociedad para que dejara de hablar de la sodomía (un acto condenable) para hablar de la homosexualidad (una condición que merece simpatía) y eventualmente de los Gays (una minoría con derechos protegidos).


Dicho proceso es el resultado de una estrategia bien pensada. Para el que sigue la Torá dicho proceso no tiene arraigo, ya que tiene claro que el comportamiento homosexual es un desvío. Punto final. No implica la discriminación y el maltrato del que sufre de dicha condición, sino todo lo contrario: entiende que hay que dedicar recursos humanos y económicos para buscar la manera de ayudarlo a encausar su instinto.

¿Será posible?

Hay muchos padecimientos por los cuales todavía no se ha encontrado una cura o solución. ¿Acaso por eso se le ocurriría a alguien darse por vencido y dejar de buscarlas?
¿Cómo se ayuda a un homosexual a superar su naturaleza?

La manera práctica de ayudar a un 'homosexual' es un desafío para los expertos en comportamiento humano. Una vez que los profesionales lleguen a la conclusión que dar expresión práctica a la homosexualidad no es una alternativa aceptable y que se puede y debe ayudar al que tiene tendencias homosexuales a canalizar su instinto correctamente, es de esperar que tarde o temprano se encontrará la manera de lograrlo.

Lo antedicho es nada más que una breve introducción al tema. Es un tema muy complejo y muy candente. Requiere una dedicación profunda y seria por parte de los líderes religiosos junto a los profesionales en temas de comportamiento humano para encontrar los caminos para quienes quieren vivir su vida como D-os manda.



[1] Nedarim, 51a
[2] Levítico, 18:3
[3] Gén., 2:24

jueves, 15 de marzo de 2012

Las 39 Actividades Prohibidas en Shabat y sus Implicancias Prácticas



¿Qué está prohibido hacer en Shabat?
¿Por qué no andar en auto en Shabat?
¿Por que no usar electricidad en Shabat?

Un video sobre las 39 "Melajot", trabajos, prohibidos en Shabat y sus implicancias prácticas.

Halajá en la Parashá parshat Vaiakhel por el rabino Bentzy Shemtov. 

sábado, 3 de marzo de 2012

Purim 2




Preceptos y Conceptos del Judaísmo
Por el rabino Eliezer Shemtov

Purim 2

El miércoles de noche con la salida de tres estrellas empieza la festividad de Purim en la cual festejamos y revivimos una de las salvaciones más grandes en la historia del pueblo judío. En el año 357 A.E.C. todo el pueblo judío se encontraba bajo el dominio del rey persa Ajashverosh y no había escapatoria del decreto de aniquilación perpetrado por su vil ministro, Hamán.

Gracias al liderazgo inspirado de Mordejai y al  autosacrificio de Esther, el pueblo judío recapacitó y el decreto se neutralizó. “Para los judíos hubo luz, alegría, regocijo y honor.”[1]

Veamos algo del “backstage” de la historia.

Preguntaron los alumnos de Rabi Shimón bar Iojai[2]: ¿por qué mereció el pueblo judío un decreto de aniquilación? Y respondieron: “Porque disfrutaron del banquete de aquel malvado [Ajashverosh].

El Rey había organizado todo una fiesta de 180 días para festejar el incumplimiento - según sus cálculos - de las profecías judías en cuanto a la finalización del exilio babilónico, setenta años luego de su comienzo.

Para tal fin, sacó los utensilios del Templo de Jerusalén, saqueados por su bisabuelo Nebucodonosor, rey de Babilonia, quien había destruido el Templo y llevado al pueblo judío al exilio.

Ajashverosh invitó a los judíos a que festejen junto con él, ofreciéndoles inclusive comida Kasher del más alto nivel. Los judíos accedieron y fueron a celebrar sus excelentes relaciones políticas.

Surge la pregunta: ¿Acaso por eso se merece la muerte? ¿Cuál fue el pecado tan grave de participar de una cena con comida Kasher organizada por el rey?

El Rebe explica que la palabra clave aquí es que gozaron de la cena de aquel malvado. Se sintieron seguros por sus excelentes relaciones con el rey de la superpotencia de aquel entonces. Ya no necesitarían los favores de D-os para estar bien. Su amigo, el rey terrenal, se iba a ocupar de su bienestar y seguridad...

El decreto de aniquilación no fue un castigo, sino una consecuencia natural. El bienestar físico del pueblo judío depende de su bienestar espiritual. Apenas abandonaron su fe en D-os y se sometieron a las buenas gracias del rey terrenal, listos a asimilarse, entró a jugar el sistema natural: odio hacia el judío y una orden por su aniquilación.

Apenas el pueblo judío recapacitó y reafirmó su dependencia de D-os el decreto se terminó neutralizando y el pueblo judío salió victorioso.

Cierre de un círculo milenario

Nuestros sabios explican que en la historia de Purim el pueblo judío pagó una “factura pendiente”. Cuando recibimos la Torá, D-os levantó el Monte Sinaí arriba de nuestras cabezas y nos dijo: “si aceptan la Torá, bien, y si no, aquí será su tumba.”[3] Desde entonces, el pueblo judío tenía una buena excusa para no cumplir con la Torá. Fuimos coaccionados a aceptarla.

En la historia de Purim el pueblo judío volvió a reafirmar - voluntariamente - su compromiso para con D-os, reconfigurando así - retroactivamente - la genuinidad de su aceptación de la Torá en el Sinaí.

Las enseñanzas jasídicas nos dan un enfoque interesante sobre este concepto.

¿Qué quiere decir que D-os levantó la montaña para enterrarnos? ¿Con qué sentido?

Explican que la montaña representa el amor, en contradistinción al valle que representa el temor. El pueblo judío que había experimentado tanto amor por parte de D-os, las 10 plagas en Egipto, el cruce del mar, el maná que caía diariamente, las siete nubes de gloria que los acompañaban, etc., etc., ¿cómo iba a poder decir “no” ante un pedido de semejante benefactor?

Siempre quedaba la duda si realmente aceptaron cumplir con la Torá por convicción o si era simplemente porque les convenía...

En la historia de Purim, cuando parecía que D-os los había abandonado y estaban por ser aniquilados por ser judíos, al optar por reafirmar su compromiso en vez de abandonarlo reafirmaron la naturaleza de ese vínculo. Quedó claro que no era porque les convenía; era porque emanaba de la esencia de su alma.

Hoy en día sigue la lucha entre ambas filosofías de vida, la dependencia de D-os vs. la independencia de Él. ¿Cuál es la realidad? ¿Hacia cuál de las dos realidades aspiramos? La tendencia del hombre es querer ser independiente y no deber nada a nadie. Purim celebra nuestra condición más íntima y deseada: dependencia total y constante de D-os. O sea, vivir una vida que gira en torno a la verdad y no simplemente en torno a nuestra verdad personal.

Ayuno de Esther


El miércoles, víspera de Purim, es el Ayuno de Esther en conmemoración del ayuno que realizaron los judíos para invocar la ayuda divina antes de defenderse contra sus enemigos que los querían aniquilar. El ayuno empieza con la salida del alba (Mvd.: 6.22 hs) y termina después de escuchar la lectura de la Meguilá al anochecer (Mvd.: 20.39 hs.).

Majatzit Hashékel

Se acostumbra dar tres “media” monedas de plata a Tzedaká en recordación al censo anual que se realizaba por medio del medio shékel que cada uno daba para tal fin y con las cuales se compraban los sacrificios comunitarios para el Beit Hamikdash.

Dado que no existe medio peso uruguayo, se utiliza tres monedas de medio dólar de plata. Se puede encontrar y usarlas en Beit Jabad.

Igual que cada precepto bíblico, también este tiene su “alma” o enseñanza que trasciende el acto a realizarse en un lugar y momento específicos.

El Shékel entero consistía en 20 unidades de Gueirá. Había que dar ni más ni menos que medio shékel que consistía de 10 Gueirá.

La pregunta es: ¿Siendo que hay servir a D-os con perfección, por qué no dar un Shékel entero?

Una respuesta que los maestros jasídicos dan es que es para enseñarnos que por más que uno sirva a D-os con su máximo potencial de diez poderes, es nada más que un “medio”. El otro medio es D-os. Uno por si mismo no puede lograr nada.

Otra respuesta es que el otro medio es el prójimo. La manera de lograr la completitud personal es por medio de unirse al prójimo.

De hecho las dos respuestas van de la mano. La manera de lograr que D-os acompañe un emprendimiento es unirse al prójimo, buscar el beneficio de los demás, más allá del beneficio y satisfacción personales.

Las Mitzvot de Purim

Para recibir la energía especial del día de Purim hace falta cumplir con los preceptos “receptores” que  nuestros sabios han instituido:

Escuchar la lectura de la Meguilá, mandar regalos de comida a los amigos, dar plata a los necesitados y participar de un banquete festivo.

Por más detalles, visite jabad.org.uy



[1] Esther, 8:16
[2] Talmud, Meguilá, 12a
[3] Talmud, Shabat, 88a

lunes, 6 de febrero de 2012

Tu BiShevat




Tu BiShevat 


Preceptos y Conceptos del Judaísmo

Por el rabino Eliezer Shemtov


El miércoles conmemoramos Tu Bishevat o 15 de Shevat, el Rosh Hashaná de los Arboles.

De acuerdo a nuestras tradiciones, es en el 15 del mes de Shevat que los árboles empiezan a nutrirse de las nuevas aguas. Empieza un nuevo ciclo de crecimiento para los árboles.

¿Qué tiene que ver esta fecha con nosotros, los seres humanos?

En primer lugar, es la fecha de corte que marca el cambio de ciclo para calcular los diezmos que se deben separar de las frutas en la Tierra de Israel.

“El hombre es un árbol del campo.”

Cuando la Torá nos habla de las leyes concernientes a la guerra, nos dice que cuando sitiamos una ciudad no debemos destruir los árboles frutales,  “porque el hombre es un árbol del campo” (Deuteronomio 20:19).

La explicación sencilla es que si el sitio llegase a extenderse, los mismos soldados podrán necesitar alimentarse de los árboles que están destruyendo. Así que más vale no destruirlos.

Nuestros sabios señalan que también hay paralelismos entre la vida del árbol y la del hombre. Veamos algunos.

Crecimiento constante

El árbol tiene la particularidad que mientras vive crece. Al talar un árbol, se puede saber su edad contando la cantidad de círculos que tiene. Esto se debe al hecho que cada año crece, dejando su marca.

Del mismo modo, la vida del hombre debe ser sinónima de crecimiento. Uno nunca debe conformarse con sus logros espirituales.

Raíces, tronco, frutas

El árbol se compone de tres componentes generales: Raíces que lo sostienen y nutren, el tronco (con sus ramas y hojas) y (las frutas que contienen) las semillas para su reproducción.

Las raíces representan la fe que es el sostén del hombre. Las raíces, enterradas en la tierra, no tienen el “glamour” que tiene el resto del árbol, pero de ellas depende la existencia, crecimiento y productividad del árbol. Del mismo modo, la fe es algo profundamente arraigada que no se ve y quizás no brille como el intelecto y las emociones, pero de ella depende la salud y función de ambas. La fortaleza del árbol depende más de las raíces que de los demás aspectos. El objetivo principal es producir frutas que tengan semillas de las cuales poder propagar y perpetuar la especie. Del mismo modo, la tarea principal es engendrar y educar una generación que sepa perpetuar nuestra cadena milenaria.

Siete frutas especiales.

Entre todas las frutas hay siete que están especialmente destacadas y por las cuales la Tierra de Israel es alabada. Son: El trigo, la cebada, la uva, el higo, la granada, la aceituna y el dátil (Deut., 8:8). Fueron de estas siete especies que se traía anualmente los Bikurim o primicias al Templo de Jerusalem.

 ¿Qué tienen de especial?

Hay muchas explicaciones. He aquí una de las explicaciones que el Rebe da al respecto:
Las siete especies representan las siete facetas principales de nuestra vida y misión en la tierra.

Trigo:

El trigo es lo básico en la alimentación humana. La tarea principal del hombre es nutrir y desarrollar el potencial humano que tiene.

Cebada:

La cebada representa la alimentación animal. Cada uno de nosotros poseemos dos almas, el uno Divino y el otro, animal. La cebada representa la necesidad de ocuparse de nuestros instintos animales, dominando y canalizándolos para bien.

Uva:

La uva, de la cual se produce el vino, representa la alegría. No alcanza con hacer lo que uno debe sin motivación; hace falta servir a D-os con alegría. Con alegría se puede superar todas las barreras, como explica extensamente en el Tania. El vino también representa “revelación”, como dice el Talmud: “Al entrar el vino, sale el secreto”. La alegría ayuda a revelar los potenciales ocultos.

Higo:

Hay varias opiniones en cuanto a cual fue el Arbol de Conocimiento del cual comieron Adán y Eva. Una opinión dice que fue el higo, ya que la Torá nos cuenta que al verse desnudos se hicieron delantales de hojas de higo. Las enseñanzas jasídicas explican que lo que le motivó a Adán a comer del árbol fue el deseo de conocer cada faceta de la Creación – incluyendo el pecado – personalmente, más allá de un conocimiento teórico. El higo, en su aplicación positiva, implica la importancia de no sólo cumplir con los preceptos, sino también conocerlas 
íntimamente.

Granada:

La granada está llena de semillas. Cada semilla está separada del resto por medio de una pulpa y una membrana que separa un sector de los demás. “Hasta los más vacíos del pueblo están llenos de buenas acciones como la granada está llena de semillas,” dicen nuestros sabios. Uno puede estar “lleno” de buenas acciones y aun así ser considerado “vacío”, por la desconexión que hay entre el actor y las acciones.  Es la antítesis del “higo”. La granada tiene, no obstante, una connotación y aplicación positiva. Uno debe hacer el bien más allá de su nivel, aunque parezca incoherente e hipócrita, separada de su realidad, como la semilla de la granada.

Aceituna:

La aceituna representa el esfuerzo. Hay potenciales y facetas nuestros que solamente salen a luz por medio del esfuerzo y la presión. Dijeron nuestros sabios: “Si alguien te dice ‘me esforcé y no encontré,’ no lo creas; si te dice ‘no me esforcé y encontré,’ no lo creas; si te dice ‘me esforcé y encontré,’ créalo.”

Dátil:

El dátil con su dulzura representa la tranquilidad. Si bien hay facetas humanas que se manifiestan por medio de la presión, hay también facetas que se expresan cuando uno tiene tranquilidad y armonía interior. Hay datileras que producen sus frutos recién después de setenta años. Representan los frutos que uno cosecha  recién después de haber refinado sus siete emociones con sus diez subcomponentes (= 70).

Menú espíritual

La Torá es la alimentación del alma y se compara con dichas siete frutas. El trigo y la cebada representan la alimentación espiritual básica, el Pshat (literal). Higos, dátiles y granadas, que son fuente de placer, representan los niveles de Rémez (insinuación) y Drush (homilética). Uvas y aceitunas producen vino y aceite que representan las dimensiones esotéricas de la Torá, Kabalá y jasidismo, que a su vez alimentan, activan y revelan el subconsciente y la esencia del alma, respectivamente.

Tu Bishvat se celebra comiendo frutas, especialmente de las siete frutas mencionadas.
En el Año Nuevo de los árboles, volvamos a contactarnos con el “árbol” interior, no sólo en el sentido ecológico, sino en el sentido espiritual y cósmico.