jueves, 22 de noviembre de 2012

Yíjud



Yíjud[1]

Preceptos y Conceptos del Judaísmo
Por el rabino Eliezer Shemtov

Muchos creen que la ceremonia de la Jupá termina cuando el novio rompe el vaso en recordación de la destrucción del Templo de Jerusalén. En realidad, hay un paso más que se da luego de salir de  la Jupá, lejos del público, pero delante de dos testigos. Ese paso por medio del cual se finaliza la formalización del matrimonio está denominado: Yíjud. Yíjud quiere decir “encierre”. El novio y la novia entran a solas a un cuarto, cierran la puerta con llave y permanecen adentro durante unos minutos.

¿A qué se debe?

Según las normas halájicas está prohibido que un hombre y una mujer se encuentren en un espacio cerrado a solas, salvo si son cónyuges, hermanos[2], padres con hijos o abuelos con nietos.

Originalmente, la prohibición se aplicaba únicamente a un hombre y una mujer que no les estaba permitido casarse entre sí, como, por ejemplo, un hombre y una mujer casada con otro. En la época del rey David, a raíz de las circunstancias que llevaron a la violación de Tamar por medio de Amnón, el Sanhedrín amplió la prohibición para incluir también a los solteros.

Al encerrarse en un espacio privado delante dos testigos los novios manifiestan que están casados.

Tres motivos

Hay tres motivos por la prohibición de Yíjud:

  1. Para evitar que la relación se descontrole, tanto por seducción como por violación;
  2. Para evitar la sospecha de impropiedad;
  3. Estar a solas en un lugar inaccesible a los demás en sí ya es un acontecimiento íntimo prohibido, aun sin llegar a mayores.

¿No será algo exagerado prohibir que un hombre y una mujer estén a solas? ¿No se confía en la disciplina personal y en los valores de la gente? Y si son religiosos, ¿no alcanza con su temor a D-os para evitar la transgresión?

La Torá conoce muy bien la naturaleza humana y respeta la fuerza que tienen sus instintos.

Nuestros sabios ya declararon en el Tamud[3] hace miles de años: Ein Apotropos Learaiot, o sea que no hay ninguna garantía personal contra el instinto sexual. Hasta los sabios más grandes y de carácter intachable respetaron y respetan las normas de Yíjud.

El Talmud trae varias historias para demostrar como nadie puede considerarse inmune, entre los cuales compartimos la siguiente[4]:

Hubo un grupo de mujeres jóvenes que fueron rescatadas de cautiverio. Fueron llevadas al altillo de Amram Jasida y sacaron la escalera para que nadie tenga acceso a ellas.

Pasó Amram Jasida y justo pasó por la ventana una de ellas cuya cara iluminó la casa. Quiso subir (a seducirla). Agarró la escalera y a pesar de que normalmente se precisaba diez hombres para moverla, la corrió solo. Cuando estaba por la mitad de la escalera recapacitó y empezó a gritar: “¡Hay un incendio en lo de Amram!”.

Vinieron sus colegas a ayudarlo a apagar el incendio y vieron de qué se trataba (que estaba refiriéndose al incendio en su corazón).

“Nos avergonzaste,” dijeron.

“Más vale pasar vergüenza en este mundo, que pasarla en el mundo venidero.”

Históricamente

Un ejemplo muy conocido de las consecuencias de Yíjud está en la propia Torá. En la historia de Iosef (José) leemos que llegó a la casa de sus patrones cuando solamente la esposa de su patrón estaba. Ella lo quiso seducir y logró escaparse de sus manos. De todas maneras ella lo acusó de haberla violado y como consecuencia Iosef fue llevado preso. Nuestros sabios nos enseñan que, de hecho, Iosef estaba a punto de ceder a ella cuando vio la cara de su padre, Iaakov, y esto le dio la fuerza para poder vencer a su instinto y escapar.

En la actualidad

En los EEUU hay un escándalo ahora con quien fuera hasta hace muy poco uno de los generales más importantes en el ejército de los EEUU. Tenía una disciplina personal de hierro, comandaba decenas de miles de soldados, pero no pudo controlarse a sí mismo cuando fue puesto a prueba en este tema... Por otro lado, hay otro general a quien se lo acusa de lo mismo pero se está defendiendo señalando que nunca estuvo a solas con la mujer en cuestión.

Temor al hombre

Cuando el gran sabio, Rabí Iojanan ben Zakai estaba por fallecer reunió a sus alumnos a su lecho.  El Talmud nos relata las reflexiones personales que compartió con ellos ante su inminente fallecimiento.

“Bendíganos, Maestro,” pidieron.

“Ojalá que su temor a D-os sea igual que su temor al hombre,” respondió.

“¿Nada más que eso?” preguntaron.

“Claro,” dijo Rabí Iojanan. “Ojalá fuese por lo menos así. Fíjense, que cuando uno peca dice ‘que nadie me vea’”[5]. Si supiera que hay posibilidad de que la gente se entere de sus acciones, no las haría, por más que sepa que D-os siempre está vigilando…

Esa es la fundamentación de la prohibición de Yíjud. Al saber que cualquiera puede entrar en cualquier momento, sin anunciarse, uno no se anima hacer lo que se animaría con la puerta cerrada.

Controlando al instinto

Todo lo antedicho es para evitar provocar al instinto.

¿Qué pasa si uno ya tiene el instinto encendido?

Enseñaron en la academia de Rabí Ishmael: “Si este ‘desgraciado’ se metió contigo, llévalo a la casa de estudio de Torá. Si es fuerte como una piedra se pulverizará y si es fuerte como el hierro se partirá.”[6]

“Creé al instinto,” dice D-os “y creé a la Torá como su ‘condimento’. Si se dedican al estudio de la Torá no se entregarán en sus manos”[7].

Así como un condimento le da el gusto a la comida cruda, del mismo modo el estudio de la Torá sirve para “condimentar” al instinto. Le da el gusto justo. El judaísmo no condena al instinto humano; lo ve como algo en estado crudo que necesita ‘condimentarse’, y desafío está en canalizarlo correctamente. Es el estudio de la Torá lo que le da a uno la fuerza para combatir su instinto.

Internet

Según muchas autoridades halájicas contemporáneas, las precauciones de Yíjud deben aplicarse también a “espacios íntimos” virtuales que la Internet facilita. Abundan historias y ejemplos muy tristes que demuestran la sabiduría de dicha postura.




[1] La “Y” en este caso sustituye la letra hebrea “Iud”, y es pronunciada como pronuncian la “y” en Centroamérica, (como la “y” de Yerushalaim).
[2] Vea los detalles en Kitzur Shuljan Aruj, Cap. 152
[3] Talmud, Nidá, 30b
[4] Talmud, Kidushin 81a
[5] Talmud, Berajot, 28b
[6] Talmud, Sucá, 52b
[7] Talmud, Kidushin, 30b


Originalmente publicado en el Semanario Hebreo

5 comentarios:

  1. Una consulta, existe hoy en día, en las autoridades Rabínicas, alguna discusión en la aplicación de estas prohibiciones en los sitios de Internet Por Ejemplo en los CHATS, ya que los motivos de la prohibición pueden darse también en los escenarios de Chat?. Enfocado a la seducción sicologica.

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  2. Una Consulta.

    Hoy en día, ¿existe alguna discusión o planteamiento entre las autoridades Rabínicas de ampliar estas prohibiciones en los sitios de chat?.

    Puedo estar muy equivocado, pero también pienso que estos escenarios de chat personales, también se generan estas situaciones en donde se deberían aplicar los principios de las prohibiciones de Yíjud.

    Debido al instinto del Hombre.

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    1. Buena pregunta. Uno tiene que conocerse y ser inteligente. No conozco de autoridades halájicas que tratan del tema, pero se que hay que tener mucho cuidado en el Internet.

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  3. Rabino, esta prohibición se aplica también a noajidas o solo a judíos? Muchas gracias.

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